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Mercado del zapato

El oficio de zapatero, desde el punto de vista mercantil, no ha evolucionado igual en todos los países del mundo.

Como industria del calzado, precisa una gran cantidad de mano de obra, ya que los procesos automatizados no han podido aplicarse todas las fases de la fabricación, de ahí que en los lugares en los que el nivel de renta es más bajo, la alta proporción de mano de obra en el zapato acabado, incide muy sensiblemente en el precio final. Cuando se trata de producir zapatos con diseños preestablecidos o para empresas distribuidoras o comercializadoras, se buscan lugares de producción en los que la renta per cápita sea más baja, así el zapato es más barato de coste de producción. Sin embargo búsqueda del diseño, la moda y la calidad, no siempre está relacionada con la que pueden ofrecer esos países de bajos salarios.

El consumo de calzados llega a todas las capas de la sociedad y hay una gran demanda mundial de zapatos a los que se les exige una constante y renovada actualidad en cuestiones de moda y diseño, además de una altísima calidad, y esos zapatos se pagan por encima de cualquiera y a sus precios justos, con una menor influencia en el coste de producción. En Europa, la mayor parte de países productores, como pueden sen España, Italia, Francia, Alemania o Inglaterra mantienen sus industrias con salarios normales a los de su entorno, sin que ello disminuya las ventas a unos determinados consumidores que anteponen los parámetros de moda, diseño y calidad, con una especial incidencia a la creación de una marca que los identifique.

Por otro lado, también están los individuos que llevan a cabo esta profesión por su propia cuenta, ya sea en un taller o dando servicios en donde se requiera. Esta forma de trabajar también da resultados dispares, desde el punto de vista comercial, dependiendo de unos países a otros; los talleres especializados para realizar zapatos a medida o para pies con malformaciones o deformaciones, obtienen unos rendimientos muy altos, sin embargo aquellos talleres en los que se destina el trabajo a la reparación únicamente, los beneficios son menores.