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Valoración social del zapatero

Desde el punto de vista social la profesión del zapatero ha pasado por varios periodos; en una época era vista como un trabajo mal remunerado e incluso considerado como un oficio casi insalubre, debido a que se asociaba también a la curtición de las pieles y ello conllevaba la producción de malos olores.

Sin embargo en otros momentos, los zapateros llegaron a formar parte de los oficios más nobles, especialmente en la Edad Media, ocupando lugares de privilegio en los acontecimientos de la época.

La profesión de zapatero ha evolucionado socialmente, hasta el punto que, en la actualidad, se bifurca en dos actividades o grupos de ellas. La primera es la que representa a los zapateros remendones, dedicados a la reparación de calzado y a la confección de zapato a medida, que se agrupan en asociaciones para el mantenimiento y defensa del oficio; y que mantienen negocios individuales con dignidad y justamente remunerados. Por otra parte, los zapateros que se dedican al trabajo de fabricación de calzado en serie y que son especialistas en cada una de las fases o máquinas que manejan, con una remuneración acorde con las de cualquier otra profesión u oficio similar en cada país, gozando de un estatus social respetado y digno.